Es la versión más potente del Mégane Coupé (de momento no está prevista una versión RS para el Mégane Berlina, con carrocería de cinco puertas).

Hay dos versiones, «RS» y «RS Cup». La primera está en venta por 26.450 €. En la fecha de publicación de este artículo, los coches similares que son menos costosos también tienen menor potencia, como el SEAT León 2.0 TSI 240 CV CUPRA o el Ford Focus 2.5 ST.

La versión «RS Cup» cuesta 29.100 €. Su precio es más elevado porque tiene un conjunto de elementos que pueden hacer que sea más rápido en determinadas circunstancias (y unos asientos tipo baquet). Esto ocurre principalmente en circuito, donde puede ser más estable y ágil. En un uso por carretera, la mayor diferencia que puede percibir el conductor entre un «RS» y un «RS Cup» es la dureza de la suspensión. Este último tiene una amortiguación que absorbe muy poco las irregularidades del firme. Si el asfalto no está en perfecto estado puede ser incómodo para viajar largas distancias, al menos con llantas de 19”, que es como lo he probado. No tengo referencia de cómo va con las de 18” que tiene de serie.

En cualquiera de sus dos variantes, el Renault Mégane Coupé RS permite disfrutar de una conducción rápida por zonas de curvas. Es de esos coches que dejan sentir bien (a través de la direccion) el contacto de los neumáticos con el suelo y en los que hay un corto intervalo de tiempo entre que el conductor mueve el volante y el coche cambia de trayectoria.

Eso no ocurre de forma tan clara, por ejemplo, en un Ford Focus ST porque su carrocería balancea más y entra con menor facilidad en curvas cerradas. Tendría que bajarme de un SEAT León CUPRA y montarme en un Renault Mégane Coupé RS para tener una idea clara de cual sería, a mi juicio, preferible para un uso tan particular.


Me parece fácil de conducir para una persona con una habilidad normal, que es la sensación que me transmiten la mayor parte de los coches modernos de sus características, salvo alguno como el Ford Focus RS.

El Mégane Coupé RS es un poco «nervioso» en curvas rápidas y bacheadas porque no mantiene perfectamente la trayectoria que se marca con el volante. A mi juicio ese cierto nerviosismo no influye claramente en su facilidad de conducción porque no se descoloca de forma clara en ningún momento. Hay coches que son menos sensibles al estado del piso, como un Volkswagen Golf GTI (que además tiene una suspensión más cómoda).

Tiene un motor de gasolina con turbocompresor y 250 CV, derivado del que tenía el anterior Megane RS. Por la sensación de empuje que da y sin haber podido medir su capacidad de aceleración (lo haremos más adelante, cuando lo probemos con detenimiento) parece que es todo lo rápido que cabe esperar de su potencia. Como algunos motores turboalimentados tiene un cierto retraso entre que el conductor pisa el acelerador y el coche comienza a ganar velocidad con fuerza. Un Audi S3 o un León CUPRA, que también tienen motores tuboalimentados, dan una respuesta más inmediata. La mayor precaución que debe tomar el conductor del Mégane Coupé RS cuando conduce apurando las posibilidades del motor es cambiar de marcha justo antes de 6.500 rpm. A ese régimen el motor corta inyección y deja al coche sin aceleración de forma repentina. El coche emite un pitido justo antes de que ocurra pero da poco margen al conductor para seleccionar la marcha siguiente. El cambio es manual de seis marchas.

Gasta 8,4 l/100 km, según el recorrido homologado. Ese dato está más cerca de los coches de sus características de menor consumo (como el León CUPRA o CUPRA R, 8,1 l/100 km) que de los que gastan más (como un Ford  Focus Berlina ST, 9,3 l/100 km).

El control de estabilidad puede tener tres programas de funcionamiento («Renault Sport Dynamic Management»).
Opcionalmente este coche se puede pedir con un sistema de telemetría (que Renault llama «R.S. Monitor») que recoge y muestra una serie de datos que, con excepciones (como la temperatura del aceite), no me parecen de gran valor (más información).

Se comercializa únicamente con carrocería de tres puertas (Renault la denomina Coupé). No es muy funcional porque tiene unas plazas traseras relativamente pequeñas (especialmente por altura libre al techo) y porque deja poca visibilidad hacia detrás.


Hay dos tipos de asientos, los normales (imagen) y unos de la marca Recaro que dan mayor sujeción (imagen), de serie en el «RS Cup». Ambos se pueden regular en altura y su distancia respecto a los pedales. Cualquiera de los dos sujeta muy bien al conductor y a su acompañante y son cómodos por el apoyo que dan a la espalda y las piernas. La mayor diferencia entre ellos se da a la hora de entrar y salir del habitáculo. Los asientos Recaro tienen unos resaltes muy pronunciados y duros que dificultan esas maniobras.

Hay otros detalles que le diferencian del resto de los modelos de la gama, como una línea amarilla en el volante que indica cuando está centrado (algo que tampoco tiene mucha utilidad en un coche de calle), lleva un velocímetro analógico (imagen) en lugar del digital que llevan el resto de los Mégane, un indicador de cambio de marcha y pedales recubiertos en aluminio.

Los dos modelos se pueden elegir con llantas de 18” o 19”. El «RS Cup» se distingue porque tiene pinzas de freno de color rojo.

Se fabrica en la planta que Renault tiene en Palencia. Es la primera vez que Renault construye un modelo RS en España.